Aquí, las canciones que me han acompañado...
Françoise Hardy - Tous les Garçons et les Filles
Louise Attaque - Est-Ce Que Tu M'Aimes Encore
Louise Attaque - La Plume
Noir Désir - Lost
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me impactó con la sencillez del argumento y los hermosos paisajes de las pampas argentinas. El pretexto de la historia es el viaje que deben realizar tres personajes a San Julián, en la provincia sureña de Santa Cruz. Un anciano que en sus postrimerías se entera que su perro desaparecido se encuentra en dicha ciudad y decide ir a buscarlo. Un hombre de mediana edad, vendedor, que se dirige a San Julián para llevar una torta como regalo de cumpleaños al hijo de una clienta a la que pretende y una mujer joven, humilde madre de familia, que ha sido seleccionada para participar en un concurso de TV de esa localidad. Los
tres personajes se sumergen en ese viaje hacia el sur, donde la carretera y las pampas se vuelven las verdaderas protagonistas. Esta película nos devuelve una cara muy distinta a la Argentina cosmopolita que hemos visto a través de otras cintas o telenovelas. Aquí vemos al argentino de campo, al gaucho, aquel que incluso tiene un acento muy diferente al porteño que siempre hemos identificado con Argentina. Carlos Sorín juega con maestría con la yuxtaposición de las historias que en determinados parecen juntarse, aunque sea por breves segundos.
años se frustra y decide no volver a tocar piano en su vida. Tiempo después, cuando Mélanie anda por sus veinte, logra trabajar como niñera en casa de Arianne, la famosa concertista que le descalificó para entrar al conservatorio. A partir de ese momento, con una meticulosidad propia de un cineasta con formación musical, nos va mostrando plano por plano, cómo Melanie se convierte en la cambiadora de páginas de las partituras de Arianne, quien siempre destaca que es un trabajo que no cualquiera lo puede hacer. Es entonces cuando se establece entre Mélanie y Arianne una extraña dependencia. Una rara complicidad seguida de un acompañamiento musical que va in crescendo hasta el último plano donde vemos a Mélanie, con una sonrisa entre ingenua y malvada, intuyendo que su plan de venganza ha sido consumado.
Andrea. Nunca dejará de recriminarse el hecho de atender un paciente un día domingo y sacrificar un momento para compartir con su familia y con Andrea. Giovanni es un hombre que no se inmuta, que no se involucra y la muerte del hijo empieza a involucrarlo con sus pacientes, lo que empieza a hacerle daño y desemboca en su decisión de alejarse de la profesión por tiempo indefinido, incluso acariciando la idea de no volver a ejercer más. No quiere escudriñar más en el alma humana, tiene sufiente ya con la suya y con la de su mujer e hija que comparten la terrible pérdida de Andrea.
La existencia de una novia en la vida de Andrea, Arianna, inquieta a Paola. Como madre, quiere conocer más sobre lo que rodeaba a su hijo y está segura que conocer a Arianna, le podría ayudar en algo a calmar su dolor, lo que efectivamente sucede. Era como si tenerla,
conversar con ella, le permitiera a la familia ver una cara que no conocían de Andrea.
La escena que más me impacto fue la final, donde los tres personajes (Padre, madre, hija) toman caminos diferentes en una playa, pero luego todos terminan dirigiéndose al mar. Una metáfora de cómo cada uno afronta la pérdida, pero teniendo claro que es algo que al final los tres deben superar. Se trata de una herida imborrable que tratarán de aprender a sobrellevar. Una historia con una nostalgia italiana perenne y una música estremecedora de Nicola Piovani. ¡Es Una película obligatoria para ver!
Después de este drama italiano, pasé a la ciencia ficción de la mano de François Truffaut: Fahrenheit 541 (1966), adaptación de la novela homónima de Ray Bradbury. Sobre este autor sólo conozco algunos de sus cuentos, pero mi acercamiento hacia esta novela de ciencia ficción que tanto prestigio le ha rendido a nivel mundial, debo reconocer que no sabía nada. Así que me sumergí en la película dejándome llevar por Truffaut que en esta cinta deja su amada París de ¨Los Cuatrocientos Golpes¨ para entrar en los vericuetos de un mundo apocalíptico en el que los libros están prohibidos y deben ser reducidos a cenizas, por el ¨bienestar¨ de la sociedad.
Fahrenheit 451 cuenta la historia de Guy Montag un bombero cuya misión es quemar libros. En este mundo futurista los bomberos ya no deben apagar incendios, pues las casas son ¨incombustibles¨, sino que deben exterminar cualquier tipo de libro ya que creen que la lectura causa infelicidad. Montag parece estar a gusto con su trabajo y ni siquiera lo cuestiona. Tiene una matrimonio feliz con Linda (Julia Christie), pero todo comienza a cambiar cuando conoce a Clarisse (interpretada también por Julie Christie), quien empieza a hacerle preguntas, algo que esa sociedad apocalíptica ha perdido el hábito de hacer desde hace mucho tiempo. Es entonces cuando Montag decide apoderarse de ciertos libros dentro de los muchos que incinera con su equipo de trabajo, y empieza a tomar conciencia del mundo que le rodea.
Como de costumbre, Truffaut no me decepcionó. De hecho si me motivé a ver esta película fue porque era de ciencia ficción dirigida por este magnífico cineasta francés. Es otra película imperdible.
Por último, vi ¨Sinécdoque Nueva York¨, de Charlie Kaufman. Para quien no lo ubica, él es el guionista de ¨Being John Malkovich¨, ¨Adaptation¨ y ¨Eternal Sunshine of Spotless Mind¨. Por ahí, ya se puede intuir qué clase de historia puede ser Sinécdoque. Pues efectivamente, es una historia nada tradicional, que como en sus anteriores trabajos (este es debut como director), explora el mundo de la escritura como arte, la ruptura de tiempo y espacio, que en cuestión de
segundos puede dejar perplejo al espectador más atento.
En esta película, Kaufman nos presenta a Caden (Philip Seymour Goffman), un director de teatro que termina separándose de su esposa e hija cuando la primera decide irse por trabajo a Alemania. Mientras Caden vive como hombre separado, empieza a planear una megaobra, ambiciosa que pretende reproducir a toda Nueva York, con la ayuda de un fondo económico que le ha otorgado un premio para que produzca la obra que quiera.
Luego las cosas comienzan a salírsele de las manos cuando su vida empieza a verse más involucrada de lo previsto. Es algo que no puede evitar: Debe poner en escena lo que pasa en su vida diaria, con sus conflictos y frustraciones y en ese afán de retratar su vida, comienza a dar mil vueltas que sólo acaban por complicar las situaciones dramáticas. Los actores de la obra se confunden, aparecen nuevos personajes, otros se van al ver que pasan año y no se monta nada específicamente, otros llegan y hay cambios. En fin, a grandes rasgos es una metáfora muy interesante de lo que realmente sucede en el mundo teatral cuando se empieza a crear una obra. El director y los actores involucran mucho de sus emociones a los personajes y llega un punto en que ya no se puede saber qué diferencia al actor del personaje.
Confieso que la película me dejó cabos sueltos y en algunos momentos me perdí en el relato. No es una película de fácil digestión. Definitivamente tengo que verla otra vez o quizás varias veces. Es del tipo de cintas que me gustan, que debes observarlas en varias ocasiones y en cada una, te dará una nueva lectura. Espero en el futuro, hacer un análisis más completo de esta película que toca al mundo del teatro, un universo que personalmente, me fascina.
Así que como balance, puedo decir que el feriado fue positivo. Como última cosa, puedo decir que también me he regocijado mucho en la lectura de ¨Tokyo Blues, Norwegian Wood¨, del célebre Haruki Murakami. Es una novela encantadora ambientada en la Tokyo de los años sesenta. Voy por algo más de la mitad, pero su lectura me ha fascinado. Leo con urgencia cada página de una historia de amor juvenil escrita con el mejor sabor japonés y que no guarda ninguna relación con la típica historia de amor entre adolescente. Esta historia trasciende y transgrede todo eso. Se ha anunciado la adaptación al cine de este libro para el 2010.


Normalmente no creo en la coincidencias. Creo que siempre uno hace algo o conoce a alguien que te hace dar cuenta de la relación concatenada que todas las cosas tienen en el Universo. Es uno de los grandes principios del Budismo y el de muchos otros seres que no están relacionados con esta religión.
Ayer por la noche, mientras leía un interesante capítulo del Libroo ¨Los Contenidos de los Medios de Comunicación¨, me llamó la atención cómo se alababa el trabajo periodístico realizado por Walther Cronkite durante más de treinta años. Paralelamente a esta interesante lectura, escuché en Jornal Nacional de TV Globo (eventualmente suelo ver television mientras leo, aunque le doy más énfasis a la lectura), la noticia del deceso de Walther Cronkite. Tuve que volver páginas atrás para corroborar que se trataba del mismo individuo y no pude dejar de sentir extrañeza al ver ¨la coincidencia¨. En ese momento, abandoné la lectura para buscar en Internet información sobre Walter Cronkite, quien desde 1967 hasta su retiro del mundo periodístico en 1981, condujo en CBS el noticiero de la tarde.
Para muchos, su nombre puede sonar completamente ajeno, pero si nos remitimos a aquellas imágenes en blanco y negro, donde un periodista con mucho pesar anuncia la trágica muerte de John F. Kennedy en 1963, seguramente lo recordaremos inmediatamente. A partir de ahora ya sabrán que ese fue una de las tantas coberturas que realizó en vida Walter Cronkite, maestro legendario del periodismo en EE.UU, que también informó sobre la muerte de Martin Luther King, la llegada del hombre a Luna y la Guerra de Vietman.

Nacido en 1916 en Missouri, Cronkite llegó a estudiar en la Universidad de Austin, pero no concluyó sus estudios, ya que comenzó su carrera como reportero del Houston Post. Luego se
unió a la United Press International, desempeñándose como corresponsal de Guerra en Europa, durante la Segunda Guerra Mundial. Ingresó en 1950 a la compañía de televisión a CBS como periodista y convirtió en Jefe de Redacción y Presentador del noticiero CBS Evening News desde 1962, hasta el 3 de marzo de 1981, cuando anunció su retiro.
¨And that's the way it is¨ (¨Así son las cosas¨) la frase que inmortalizó Walter Cronkite durante sus 19 años al frente del informativo más importante de la televisión norteamericana, resume sobre todo el compromiso de un hombre que ha dedicado toda su vida profesional a servir a la opinión pública de su país.
Cronkite falleció ayer, viernes 17, a las 19.42, tras un largo problema cardiovascular, producto de su avanzada edad (92 años), pero aunque su voz haya sido opacada por su deceso, es innegable el legado que ha dejado para las actuales y futures generaciones de periodistas que intentan mostrar un trabajo serio, moral y sobre todo social, que no debe callarse ante determinadas influencias políticas que siempre han intentado ensuciar una labor tan digna y tan difícil como la de informar a la ciudadanía, con la verdad sin caer en amarillismos ni intereses económicos.

Como ya se ha vuelto una buena costumbre, desde hace ocho años, el EDOC (Encuentros del Otro Cine) llega a Guayaquil desde este lunes 11 al domingo 24 de mayo.
Este año, se exhibirán aproximadamente 90 documentales y se contará con la presencia de algunos de sus directores, como Ross Mcelwee, Jay Rosenblatt, Joe Berlinger, Christian Liffers, Eugenio Polgovsky, Natalia Almada, Albert Solé y Gonzalo Arijón.
La función inaugural tendrá lugar en el MAAC Cine, el día 11, a las 20.00, con la proyección del documental Crudo, del cineasta Joe Berlinger, que aborda la el problema de la explotación petrolera inclemente de parte de Texaco en el oriente ecuatoriano.
Las sedes del festival serán el MAAC Cine (que afortunadamente ahora está en manos de OchoyMedio) y la Alianza Francesa, que presentarán películas de manera simultánea.
En esta edición, el EDOC contará con catorce documentales nacionales que como ya es costumbre se presentarán bajo la sección Cómo nos ven, cómo nos vemos.
De la misma manera que se ha hecho en las ediciones anteriores, el EDOC pone a disposición el uso de ¨pasaportes¨, que permiten acceder a todas las películas del festival por el valor de $20 para adultos y $10, para estudiantes.
El costo de las entradas en la Alianza Francesa será de $3 para adultos y $1.50 para estudiantes, tercera edad y discapacitados, de lunes a miércoles. De jueves a domingo, será $4 para adultos y $2 para estudiantes, tercera edad y discapacitados.
Para mayor información sobre los horarios de exhibición de los documentales en Guayaquil, visiten la página del EDOC.